miércoles, 14 de marzo de 2007

Buscando la UNLP

Corría el año 1997, más precisamente el mes de diciembre, alguien tenía que ir a averiguar cuándo comenzaban las inscripciones en la Universidad Nacional de La Plata y, claro, todas tenían algo más interesante que hacer y por eso me ofrecí.
Tan complicado no podía ser, teniendo en cuenta que de chica había ido a La Plata miles de veces con mi familia a visitar el museo y el zoológico, además yo no me iba a dejar intimidar por unas cuantas diagonales.
Tomé la precaución (aunque ustedes tengan dudas de ello) de mirar más de 200 veces el mapa de la ciudad (muy prolijo, por cierto, se ve que había gente que sabía lo que hacía), hice unas cuantas averiguaciones, es decir, le pregunté a mi papá que, aunque no explica mal, yo nunca le entiendo. Con algunas instrucciones aprendidas de memoria me tomé el tren “La Plata vía Quilmes parando en todas”.
52 minutos de viaje y llegué, por fin, ahora sí iba a poner a prueba mi fabuloso sentido de la orientación: la estación queda en la calle 1, yo tenía que llegar a la 4 que empalma con la diagonal 80, que me conduce a la 48 y de ahí hasta “48 entre 6 y 7, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.” ¡A caminar!
Encontrar la 4 no fue difícil: 1, cruzar. 2, cruzar. 3, cruzar. Calle 4, ahora la diagonal… pero… ¿dónde?
Después de pasar dos veces por el mismo edificio de azulejos verdes (por ende, después de descubrir que estaba caminado en círculos) decidí preguntar por la diagonal a un señor con cara de pocos amigos. Muy descortésmente me contestó (señalando hacia la esquina) “Ahí, nena, ahí está la diagonal 80”. Dos veces había pasado por ese lugar, en fin…
Me encaminé hacia la esquina, tomé notas mentales de algunos puntos estratégicos (como una terrible iglesia, muy pero muy visible…), y caminé por la 48 hasta la 6. Descubrí la facultad (“¡Muy linda, se parece al normal!” mi colegio secundario). Hice mis averiguaciones y me fui, no sin antes contar las cuadras, distinguir negocios, semáforos y demás cosas útiles.
En el tren tuve oportunidad de escribir mis notas mentales: 3 puntitas y 2 cuadras, dobla mi cuerpo a la derecha y cruzo, 2 cuadras y 1 a la izquierda. Cuadra de la esquina Banco Provincia.
Revisando una agenda vieja encontré esas notas, y en la misma hoja una nota que decía “¡Llegué bien!”…
Solo yo puedo entender lo emocionante que es que mis guías me sirvan.

3 comentarios:

lucas en barcelona dijo...

alto bloggg.... me encanta y seguite perdiendo que la tribuna pide mas crónicas.

Pamela dijo...

Como siempre, me encanta la manera de detallar tus aventuras urbanas... yo hubiese dicho: "La vez q fui a La Plata quise agarrar una diagonal y me perdi!" Obviamente q tu estilo es mas entretenido q el mio... pero como ya sabemos, nuestras diferencias nos unen, no??? Ni hablar de gustos, lo cual ha fortificado ampliamente nuestra amistad... Jajaja!!!

lucas en barcelona dijo...

Acá te pasó algunas repercusiones de tu lanzamiento al cybermundo:

juanenlucha @ 2007-03-16 12:47 dijo :
lucas, es campanita tu amiga? esta buenisimo su blog

pangcho @ 2007-03-16 12:51 dijo :
Es campanita nomás. Una grossa de verdad. Esperemos que nos siga deleitando con sus crónicas de transporte urbano metropolitano.
Gran blog.

Es más, el coloh te pusó como un link de su flog

www.fotolog.com/juanenlucha

Así que tu camino al éxito está casi asegurado.

besos